
La poderosa subida de los precios de los alimentos ocurrida en 2007-2008 ha convencido a muchos gobiernos dependientes de las importaciones de alimentos, de la necesidad de reducir su vulnerabilidad comprando o alquilando tierras en otros paises.
La carrera internacional para explotar tierras fértiles en el continente amenaza el equilibrio en el reparto del agua y espolea protestas de comunidades campesinas.